Érase una vez, un niño al que le
gustaba mucho el espacio. Siempre estaba en las nubes pensando en los planetas
y en los extraterrestres que lo
habitaban. Llegó un día en el colegio, en el que estudiaron los planetas.
Sergio, que era así como se llamaba el niño, estalló de júbilo. No podía estar
más feliz. Escuchaba cada palabra que decía su profesor. No perdía detalle de
cada cosa que decía. Incluso se ofreció para hacer un trabajo voluntario.
Cuando acabó el colegio, empezó a correr
de camino a casa muy contento, deseando llegar para contarles a su padre y a su
madre lo que habían dado ese día en la escuela. Pero en el trayecto, comenzó a
caer una lluvia muy fuerte que empapó a Sergio de pies a cabeza. Lo primero que
hizo al llegar a casa, fue darse una ducha de agua caliente, pues había cogido
frio durante el trayecto. Para cenar, su madre, le hizo un puré de calabaza
bien calentito. Fue durante la cena cuando hablaron de todo lo que habían hecho
durante el día.
A la mañana siguiente, Sergio se
encontraba muy mal. Tenía mucho frio y le dolía la cabeza. Así que su madre le
preparó un zumo de naranja mientras su padre le tomaba la temperatura. En
efecto, Sergio estaba malito, tenía fiebre. Así que ese día se quedó en casa
para poder recuperarse pronto. Sergio estaba muy triste, pues en el colegio
seguían dando su tema preferido y el no podía ir a escucharlo.
Después llegó el fin de semana, y
poco a poco, Sergio se iba encontrando mejor. Estaba deseando que llegase el
lunes para volver a ir al colegio. Pero cual fue su sorpresa cuando al llegar a
clase, el profesor estaba dando otro tema muy diferente al del espacio. Esa
semana tocaban las plantas. La clase aún seguía decorada con planetas y demás
cosas. Pero no era lo mismo, él no había podido participar. Sergio se puso muy
triste porque se había perdido la explicación de su tema preferido y encima no
había podido hacer el trabajo.
A falta de 10 minutos para acabar la
clase, el profesor cerró el libro y todos los compañeros de Sergio empezaron a
levantarse y a moverse por el aula.
Sergio no sabía lo que pasaba. Pensaba que todos sus amigos se habían vuelto
locos. Y de repente, un compañero le dejó una caja encima de su pupitre. Sergio
no sabía que hacer ni que había dentro. Sus compañeros y el profesor le
animaron a que la abriera. Cual fue su sorpresa al ver lo que había dentro.
Sus compañeros les habían hecho un
cuaderno donde habían puesto todo lo que habían aprendido. También habían
pegado fotos de mientras realizaban los materiales que estaban colgados de
clase. Sergio se puso muy contento, pues gracias a sus compañeros y al
profesor, podría aprender todo aquello que se perdió.
Tengo la suerte de poder decir que durante mi infancia, e
incluso hoy en día, he podido disfrutar de numerosos juguetes y peluches que me
han ido acompañando a lo largo de las diversas etapas por las que he pasado. Incluso
hay algunos de ellos que todavía me acompañan. Y de entre todos, he decido hacer esta práctica sobre uno de
ellos.
No sé si puede considerarse mi juguete preferido o no. Sin
embargo es uno de los que más he utilizado por su versatilidad. Estoy hablando
de la pelota. No sé como fue inventada ni con que fin, pero ha sido y es uno de
los juguetes que se ha utilizado en todas las generaciones. Muchos de los
recuerdos que tengo jugando de pequeña son cerca de una pelota, ya sea para
jugar a matar, al fútbol, a declaro la guerra…
Con el paso del tiempo, las pelotas han ido cambiando y han salido más modelos. Sin embargo aún
persiste la pelota tradicional. Además estas son utilizadas por todo tipo de
personas: mujeres, hombres, niños, niñas, niños pequeños, ancianos… Y lo que más me gusta de este juguete es que
es universal, es conocido en todo el mundo.
Y como he dicho al principio, uno de los aspectos que más me
gusta, es la enorme cantidad de juegos a
los que se puede jugar con ella. Como ejemplo os dejo aquí este vídeo y os
animo a que hagáis muchas actividades con ellas, porque es un recurso que
siempre está a nuestro alcance y a los niños les gusta mucho.
He elegido este tema porque considero también importante explicarle a los niños parte de los sucesos de la historia y no siempre las mismas U.D. Además muchos de estos sucesos han determinado el rumbo que más tarde tomó nuestro país y que ha hecho que hoy en día sea como es.
Además con temas como estos podemos trabajar aspectos como la diversidad, la igualdad, valores de respeto... así como explicarle a los niños la aparición de algunos de los alimentos de nuestra dieta diaria, gracias al descubrimiento de estas nuevas culturas.
Llevamos un par de semanas en la asignatura de Técnicas de
la Comunicación Oral y Escrita, y desde el principio note algo raro. Algo que
no me daba muy buenas vibraciones.
La mayoría de nosotras hemos elegido esta asignatura porque
en un futuro seremos profesoras y debemos hacer un uso correcto del
lenguaje. Pero hay una compañera que la
ha elegido por aprender español. No digo
que no sea cierto, pero para mí que hay algo más. Estoy hablando de Ying. Yo creo que es una espía que se ha infiltrado
en la Universidad de Alicante, y que tiene como objetivo recopilar toda la información
que pueda de nuestro idioma antes de
volver a su país. ¿Os habéis fijado en que siempre va con un pequeño ordenador
rojo? Ella seguramente os habrá dicho que es un diccionario electrónico. Pero
yo creo que es ahí donde va metiendo toda la información para que así quede
registrada. ¿Cómo se explica sino que
sepa hablar tan bien español?
Posiblemente la haya enviado su gobierno para que anote
aquellos aspectos más relevantes de nuestra cultura y nuestro idioma para
después exportarlos. La siesta últimamente se ha hecho muy internacional. ¿Quien
nos dice que no ha sido ella la que la ha dado a conocer fuera de España? Pero os digo otra cosa, puede ser cierto o no que
ella haya venido aquí para aprender nuestro idioma y nuestras costumbres. Pero
ya que está aquí, ¿por qué no aprovechar
y hacer lo mismo? Creo que sería una buena ocasión para aprender más de su
país, de sus hábitos y rutinas. Eso si, con mucha discreción para que no lo
note.
Hola. Me llamo Vanessa y tenía pensado presentar a una
compañera de la clase. Pero entre que me incorporé una semana más tarde que el
resto y que somos poquitas y ya estaban todas presentadas, pues he decidido
comentaros brevemente como soy, para que así me podáis conocer un poco mejor.
Me llamo Vanessa y nací aquí en Alicante. Desde pequeñita
siempre he querido ser profesora, aunque también me gustaba la medicina. Pero
sinceramente, y entre nosotras, creo que era porque de pequeña pensaba que así
si algún día mis papás se ponían malos, les podría curar yo.
Estudié un bachillerato de ciencias, porque siempre me han
gustado. Pero acabé en una carrera de letras. No es la primera vez que estudio
en la universidad. Hace tres años terminé la carrera de Magisterio Infantil y
también me he presentado a dos oposiciones. Una en la Comunidad Valenciana y la
otra en Andalucía. Seguramente os preguntaréis porque estoy cursando otra vez
la misma carrera. Pues bien, tal y como están las cosas, nadie me puede
asegurar que dentro de unos años la diplomatura tenga el mismo valor que ahora.
Así que he decidido hacer la adaptación al grado, por eso coincido con vosotras
en pocas asignaturas.
Volver a estudiar tiene sus ventajas, como recordar cosas
que se habían olvidado, incorporar nuevos conocimientos, recordar las horas que
estuve con mis amigas en la universidad haciendo muchos de los trabajos que nos
mandaban a la vez que intentábamos no volvernos locas… Pero sin duda, una de
las mejores ventajas, es conocer gente nueva.
Gente que ahora mismo son compañeras y compañeros, pero que en un futuro
podrán ser amigos. Y sobre todo poder aprender de ellos, de aquello que nos
transmiten ya sea de una forma consciente o no. Una universidad puede enseñarte
muchos conceptos y teorías. Pero el sentimiento de empatía y de compañerismo
sólo pueden mostrártelo aquellas
personas que están a tu lado. Así que gracias compañeras por acogerme tan bien
esta primera semana.